15 señales que te harán descubrir si más que una esposa, estás siendo la Madre tu Peter Pan

¿Alguna vez has sentido que más que su compañera eres su mamá? Si es así, estás teniendo una relación codependiente, donde necesitas ser necesitada y él, realmente, siente que te necesita. Él es tu Peter Pan y tu eres su Wendy.

Las relaciones de codependencia suelen ser el resultado de una combinación de complejos, en los que existe una persona que juega el rol de víctima y otra de salvador.

Este tipo de vínculos están destinados al fracaso, ya que nadie, por más que quiera, puede soportar solo un peso que es de dos, por mucho tiempo.

Todo relación amorosa que no produce paz, sino angustia o culpa, está impregnada de codependencia.

Dr. Jaime A. Castrellón D
serene woman hugging son on river coast
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Inconscientemente buscamos como pareja a una persona que nos complemente, por lo que una mujer solucionadora de conflictos buscará a un hombre a quien le guste dejar sus problemas en manos de alguien más para que le ayude a resolverlos.

Algunos hombres buscan una mamá más que a una esposa, por lo que si eres de las personas que desde pequeña ha cargado con las responsabilidades de los hermanos o del hogar.

Lo más seguro es que sigas el patrón y encuentres en este tipo de hombres “hijo” a quien cuidar.

Hemos normalizado tanto este tipo de conducta, que constantemente escuchamos mujeres sonriendo mientras dicen que tienen 3 hijos, y en la cuenta está metido el marido: -«parí dos veces, pero mi marido es como hijo mío»-.

El Síndrome de Peter Pan

En 1983, el psicólogo Dan Kiley describió el síndrome de Peter Pan, se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos y sociales. Las características de un «Peter-Pan», incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, arrogancia, dependencia, negación del envejecimiento y la creencia de que se está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas.

Todo esto sería una coraza defensiva para protegerse de su inseguridad, miedo a no ser queridos y aceptados. En ocasiones los que padecen este síndrome acaban siendo personajes solitarios. Con escasa capacidad de empatía, al no abrirse sentimentalmente, son vistos como individuos fríos.

También se dice que este padecimiento se da por no haber vivido una infancia normal, por haber trabajado desde edades demasiado tempranas o por otros motivos.

El complejo de Wendy

Es habitual la existencia de un Peter Pan que tenga una Wendy para que haga todo lo que él no hace y se responsabilice de todo lo que él evita.

En 1984, el psicólogo Dan Kiley habló del complejo de Wendy que, aunque no está incluido en los manuales psiquiátricos, describe las características de comportamiento que se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro, principalmente la pareja y los hijos.​ Esta conducta se debe al miedo al rechazo y al abandono y, por razones culturales, es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Algunas mujeres son el prototipo del autosacrificio. Se sacrifican siempre por los demás.

Ya sea por sus hijos, hermanos o por su pareja y se victimizan, para después compadecerse de ellas mismas y obtener la compasión de los demás.

Sin embargo, algunos especialistas afirman que las mujeres con este síndrome disfrutan tener el control sobre la vida de su pareja, por lo que justifican sus conductas y encubren con protección excesiva sus defectos y debilidades.

Este rol materno es condicionado en la mujer desde sus primeros años, en la mayoría de los casos, el primer regalo de navidad es una muñeca que mientras más accesorios tengan y más nos necesite es mejor.

La última que supe venía con pañales, tetero, chupón, lloraba cuando tenía hambre o mojaba el pañal, se enrojecía cuando se enfermaba, apenas pude ¡le saqué las pilas!.

15 señales que estás siendo la Wendy de tu Peter Pan:

Estos son algunas señalesque te alertan, que te estás convirtiendo en la «madre” de tu pareja:

1.- Estás pendiente del clima para saber como debe vestir:

Obviamente como es «tu responsabilidad» cuidarlo cuando se enferma, debes preocuparte tanto de que no salga sin abrigo cuando está haciendo mucho frío, sin paraguas cuando llueve o con medias gruesas cuando hace calor.

2.- Te preocupas más de la cuenta:

Si no lleva comida al trabajo, lo llamas para recordarle que compre algo para el almuerzo y lo vuelves a llamar a la hora para corroborar que haya comido.

Terminas por asumir el papel de la madre de tu pareja.

3.- Estas encima de él:

Cada vez que va a salir preguntándole si lleva todo (cartera, llaves, etc.), pues si a él se le olvida algo lo más probable es que tengas que ir a alcanzárselo.

Entiendes el amor como sacrificio absoluto.

4.- Se enfermó y tú estas más pendiente que él:

Que se tome la temperatura y el tratamiento a la hora, amaneces feliz y orgullosa de no haber dormido por escucharle sus quejas toda la noche.

5.- Te preocupas por su apariencia:

Le lavas y le sacas brillo a sus zapatos para que esté presentable, y sabes hacer el nudo de la corbata mejor de lo que él la hace, y la única que sabe como sacar <filo> a sus pantalones eres tú, aunque no te gusta planchar. Insistes en hacer las tareas y asumir sus responsabilidades, aunque estés cansada.

6.- Lo enseñas a beber agua:

Como a un niño pequeño, le sirves un vaso con agua cada vez que vuelve de orinar, y si no, le preguntas cuántos vasos de agua lleva.

7.- Lo llevas a cortarse el cabello:

Llevas a los niños a la peluquería y aprovechas de invitarlo, porque sabes que solo no va a ir.

8.- Siempre le das tu opinión:

Aunque no te la pida, porque sabes que necesita tu constante aprobación.

9.- Te sientes responsable por su bienestar:

Más que él mismo, que se sienta siempre bien y cómodo, que no le haga falta nada, que nunca se preocupe por ningún tipo de problemas.

Te sientes imprescindible, sin ti todo se acaba.

10.- Procuras cubrir todos los gastos:

Aunque sabes que no es solo tu responsabilidad. Crees que tu pareja abusa de ti, porque él te lo exige, porque siente que es solo tu obligación.

11.- Le haces siempre su comida favorita:

Aunque a ti no te gusta, aprendiste todas sus recetas favoritas y para ello, fuiste varios días donde tu suegra a que te las enseñara.

De paso, te esmeras por hacerlas mucho mejor que ella.

12.- A veces se molesta y te deja hablando sola:

Hasta hace berrinches y encima siempre espera que tú, como adulta, soluciones las desavenencias de la pareja. Te resignas al sufrimiento y siempre te andas victimizando.

13.- Te molestas cuando decide seguir su propio criterio:

Porque necesitas ser necesitada, no vaya a ser que un día se de cuenta que no te necesita tanto como cree, podrías correr el riesgo que se decida a crecer y te deje.

Por eso siempre terminas pidiendo disculpas por todo aquello que no has hecho o que no has sabido hacer.

14.- Lo tratas de una forma excesivamente cariñosa:

El hombre que ha decidido no crecer, necesita sentir que aún está chiquitico bajo el cobijo de su madre. Le gusta que le hagan cariños con voz de pajarito emocionado.

15.- Muestras una actitud sobreprotectora:

Dentro y fuera de la casa: porque siempre lo tienes que cuidar y defender, porque él es más indefenso, según tú, de lo que parece. Evitas a toda costa que se moleste.

Para concluir,

La pareja debe estar integrada por personas que existen al mismo tiempo, sin pretender anularse la una a la otra. Debe existir un equilibrio de apoyo que les permita desarrollarse, a ambos, en todos los sentidos.

Los dos deben asumir responsabilidades y tomar las riendas de su vida, sin depender de la otra persona.

En esta medida también se demuestra amor y respeto, porque cada uno sabe reconocer y valorar las capacidades y fortalezas del otro.

Te dejo el link del video, por si acaso quieres que te lo cuente:

Fuentes:

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