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¿Qué motiva a una mujer a convertirse en la amante de un tipo casado?

«Yo soy la Amante»… Una frase bastante difícil de decir, porque, a menos que seas una rebelde sin causa, no te atreves a ir por ahí diciendo que eres parte de la <negra> estadística de la sociedad.

Ni loca que estuvieras!

Tanto es así, que si se hiciera una encuesta pública, resultaría que:

ninguna ha sido, ni será jamás, la amante de un hombre casado

Una mujer corriente

Pero antes de eso fue una niña, que jugó a la princesa que se despertaba feliz mientras era besada apasionadamente por la palma de su mano; también se divertía jugando a la mamá con sus muñecas, mientras soñaba con ser la esposa <de alguien>… para siempre y feliz.

Esa niña, jamás ansió ser la viuda de nadie, la divorciada Sra. ex de fulanito, y mucho menos la otra, la zorra, la amante…

Creció, y es una mujer cualquier otra, es más, muchas por ahí han tenido su historia tras bastidores pero nunca nadie se ha enterado.

Es tan normal, nada que ver con el estereotipo que describen en las novelas, hay de todas las razas, tallas, religión, estaturas, nivel de educación, nacionalidad…

Claro, ni ella ni ninguna otra se imaginó que viviría en una sociedad donde, a la mayoría de las mujeres, nos cuesta desprendernos de dos vicios que padecemos:

  1. criticarnos y juzgamos entre nosotras, y
  2. andar buscando a alguien que nos quiera.

Aquí ninguna se salva

Constantemente hablamos unas de las otras. En la mayoría de las reuniones de chicas, la que se va primero <pierde el traje>, es la primera en ser la víctima enjuiciada.

Criticamos a ésa que salió embarazada sin tener marido formal, mientras andamos en las mismas, pero bien fajadas para que no se nos note la panza.

También sentenciamos a aquella soltera, que «vive su vida» y tiene todos los novios que su tiempo y capacidad para mentir le permiten, mientras que en silencio la envidiamos.

¿Y a la solterona?, a ésa mujer tan despreocupada por cómo se ve, sin ánimos de buscar amor desesperada en los rincones; de la que cualquiera se intriga pensando si será que sufrió un chasco tan grave y no quiso arriesgarse a ir por más o si nunca probó nada. -¿será virgen?

A la casada, esa mujer tuvo la suerte de hacer lo que creía que se debía hacer: casarse y tener hijos, pero la criticamos, sin saber qué le toca vivir <detrás de la puerta> de su castillo. Haya estudiado, trabaje o no, este enferma o se sienta triste un día, tiene que pararse todos los días porque lleva las riendas de la casa. Muchas veces no le da tiempo ni de cuidarse asimisma.

Igual a la divorciada, por ser tan valiente, por no someterse ante los barrotes de un matrimonio disfuncional, donde ya no quedaba nada positivo que encontrar.

Ni la viuda se escapa del juicio, cualquier cosa le encontramos, si se encerró detrás de la ropa negra y el rosario o si la vemos rehaciendo su vida, es lo mismo, lo importante es despellejarla, pero,

el veredicto más severo siempre se lo gana «la zorra», «la cualquiera», «la puta» esa que anda con un tipo casado, y no nos importa el cómo, solo el qué, pero intriga saber qué hay más allá,

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Aunque muchas de las que la criticamos sabemos lo lejos que queda, porque ya hemos llegado hasta allá… «a la calladita».

detrás del escenario

No se podría justificar la conducta de una Amante, porque sea cuál sea su excusa o su motivación, la infidelidad no sería posible sin su participación.

Sin embargo, como lo mencioné en Ella se metió, a mi juicio, el infiel es la pareja, esa persona que debía lealtad, respeto y fidelidad, a su familia y al compromiso que tiene contigo.

Pero, intriga saber:

  • ¿Qué motiva a una mujer a querer relacionarse con una persona que no está disponible emocionalmente, por estar ya comprometida con otra?

A fin de cuentas:

  • ¿Quién <quiere> tener una relación vacía?
  • ¿Qué tipo de persona puede querer ocupar el segundo puesto en la vida de otra?
  • ¿Qué pasa en estas relaciones?
  • ¿De qué tratan?

Relaciones Extramaritales

Relaciones basadas en el engaño, sostenidas por personas aparentemente frívolas, que viven rompiendo reglas y normas; personas que se obligan a no implicarse, a no intimar, a mantener distancias a pesar de la química desmedida, casi adictiva, que apela a una falta de control que les lleva a profundizar, en algunos casos.

Relaciones que no se deben sostener en el tiempo, porque, a la larga, generan más daño que bienestar.

La mayoría de las veces, la persona infiel le achaca a su conyugue formal la culpa por la traición que él mismo está cometiendo, pero socialmente, la amante es quien se convierte en la responsable por el fracaso de la relación de la pareja formal.

Y nos guiamos ciegamente por los prejuicios sociales, sin considerar que es esa misma sociedad que considera que está en mejor posición, una mujer casada aunque sea maltratada por el marido, que una amante, cuando la realidad es que ninguna de las dos está bien, mucho menos «mejor».

Tipos de Amantes

La figura de la amante, se pone de manifiesto de muchas particulares maneras. Me atrevo a enumerar a las amantes, y para mi resultan 7 tipos, basándome en mi experiencia y en experiencias que me han contado.

La Ingenua

La engañada, la primeriza, la que ni se imagina que el hombre que la está conquistando es un experto en triángulos amorosos, un manipulador que engaña solo porque sabe que puede y no le pasará nada.

Engaña a su nueva adquisición hasta que la apresa, que es cuando empieza a destapar la relación estable que sostiene, igual, ya consiguió lo que quería.

Para cuando la amante se entera, dice estar muy enamorada, se deja envolver por las trilladas promesas (“La voy a dejar, tú y yo estaremos siempre juntos”) y continúa con la relación en contra de sus creencias y valores hasta que llega el fatal desenlace.

la sumisa

Es una persona insegura de sí, con notable baja autoestima, que se adapta a cualquier tormento con tal de recibir, aunque sea, migajas de amor. Está conforme con todo el sacrificio que hace y siente que con su silencio retribuye el amor que recibe.

Es una presa perfecta porque no necesita de mucho esfuerzo para ser manipulada, al contrario, su falta de amor propio le hace someterse voluntariamente.

La interesada

La que lo toma como una fuente de ingreso fácil y segura, la motiva el dinero. Necesita que el tipo de turno le cambie sexo amor por dinero, para así poder cubrir sus costosos gustos. Y cuando su cajero portátil empieza a recortarle presupuesto, lo deja y se va a buscar otro.

La independiente

Es la que quiere una pareja pero no está dispuesta a renunciar a una pequeña parte de su vida para compartirla con el otro.

No se siente cómoda con los compromisos ni con las negociaciones que hay hacer para mantener una pareja. El cómo, cuándo, dónde y con quien no los deja a criterio de nadie; y un hombre con su vida «hecha», representa el candidato ideal, porque no tiene derechos a cuestionar su estilo de vida.

La tóxica

Ésta empieza consciente la aventura, pero a medida que pasan los días, siente que es la verdadera y única victima en el triángulo amoroso. Comienza a exigir derechos, tiempo y sentimientos.

Se obsesiona más con la que considera su rival que con el amante. Desajustada con la realidad, penetra los cimientos de la relación estable hasta que la destruye.

La imcomprensible

Casos insólitos, donde la Pareja oficial descubre la infidelidad y termina con la relación, pero al cabo de un tiempo se convierte en la Amante de su Ex, y muchas veces cambiando el rol con la que una vez fue su trepadora rival.

La narcisista

Es cuando la amante, parece funcionar más por el principio del placer que le causa sentirse superior a los demás, por el principio del individualismo, la carencia de empatía y de la necesidad excesiva de recibir admiración, que por el placer sexual que puede sentir.

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Cada Santo con su vela

Hay algunas que logran ser la novia, la prometida y después la Sra. de Xxx, sin sacrificar su dignidad, y siendo muy felices.

A la mayoría, nos toca cambiar de rol súbitamente, pasar de esposa a divorciada, de esposa a viuda, de viuda a amante, de novia a amante, de amante a esposa, y de soltera a lo que sea; y cuanta combinación te imaginas y sin límite de compras.

Pero, viviendo cualquiera de las suertes criticamos a las otras sin parar, sin medida, sin discreción, sin distinción, sin caer en cuenta que mientras estemos vivas cualquier papel nos puede tocar representar.

No pretendo exculpar a una amante por la faceta que ha decidido vivir y de cómo lo hace, igual cada quien recoge la cosecha que siembra, y muchas veces con propina.

No se crean que «la otra», es la que más disfruta, la que siempre está feliz, la que se lleva la mejor parte.

La estabilidad emocional de la mayoría de las amantes, dependerá del tiempo que le sobra y de la facilidad para mentir del manipulador mujeriego.

Habrá casos en los que sí, pero son poquiticos, las apariencias engañan.

Hace algún tiempo, conocí a una señora muy bien plantada, profesional. Que se maquillaba y vestía muy bien. Tenía una hija adolescente de catorce años, producto de una relación, que mantenía para entonces, con un hombre casado. Ella se le veía siempre muy feliz, si fingía lo hacia bastante natural. Iba de compras todas las semanas, el tipo le pagaba el mantenimiento del auto y el departamento.

Siempre bromeaba diciendo: «ése hijo de p… me engañó, con su cuentico que estaba aún con la esposa por los hijos y que dormían en camas separadas; para cuando reaccioné ya estaba bien enamorada, dependiente y preñada«.

Contaba que la niña no conocía a sus hermanos mayores, para ellos tampoco existía. Que le hacían muy buenas fiestas de cumpleaños, lo malo era que a veces su papá no podía llegar o quedarse a compartir, pero que a la niña no le hacía falta. Ni siquiera en las tremendas vacaciones que se disfrutaban, siempre iban solas.

Era una vida de lujos la que creía que tenían, pero dudo mucho, y ahora más, que ese dinero hubiera podido pagarle un poco de cariño y tranquilidad.

Para mi, ella decidió condenarse a esa vida invisible, y arrastró consigo a su hija.

Somos iguales, por encima de nuestras diferencias. A algunas nos motiva el amor, a otras las compras y la diversión, a otras el dinero, a otras el estatus y a otras, el maltrato y la humillación…. A todas nos motiva el amor.

Al igual que las prostitutas y las esposas maltratadas, siempre han existido las amantes. Y, las historias son las mismas: Mujeres utilizadas.

Con la diferencia que las dos primeras quedaron socialmente excusadas.

Cuéntame qué opinas, me gustaría saber.

Escribo con gratitud,

Soy, Jenissa

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