Cómo ser la esposa que quieres ser, sin dejar de ser la Mujer que eres

En estos tiempos, el matrimonio tiene muy malas referencias.

Hemos aprendido que adquirir ese compromiso, implica, especialmente para la mayoría de las mujeres, perder la libertad.

Dejar de ser «María Pérez», para empezar a ser «María de Cáceres«, entre otras cosas.

Además de cargarte de tantos compromisos que, muchas veces, dan una sensación asfixiante; y es que no es nada fácil tener que encargarte de todo y de todos, por encima de tus necesidades.

Hasta el punto de sentir que pierdes tu esencia. Sentirte extremadamente sacrificada y desvalorizada, te hace ver descuidada y, saborear, día tras día, ese amargo sabor de que <no te botan> por consideración, así como hacemos con el mueble más antigüo de la casa.

Pero éso no tiene que ser regla, porque ni tú eres un mueble ni tienes por qué condenarte a vivir así:

puedes ser la esposa que quieres, sin dejar de ser la mujer que eres.

Parece una irrealidad pero no lo es, y te voy a contar por qué, desde el principio del cuento.

Empieza la aventura del matrimonio

Después de “Los declaro unidos en Matrimonio” o de “vente a vivir para mi casa”,

Empieza la odisea de vivir en pareja, un viaje lleno de aventuras: nefasto para algunas y favorable para otros.

Al principio es como un sueño, pero a medida que transcurren los días todo empieza a tomar forma de vida real:

que si el trabajo, las obligaciones, los sacrificios, las compras, la organización, los suegros, los hijos, las vacunas, el perrito, la escuela, el ratón Pérez, la crisis, la navidad, el frío, el intenso calor, los vecinos, la compañera de trabajo del marido, las deudas, el bombillo quemado del faro de la calle, las lombrices de la maceta, etc, etc, etc…

Y así…

poco a poco todo se te fue para la cabeza, hasta lo que no debería interesarte…

…y dejaste de pensar en ti.

¡Ah, perdón!

Sí hiciste algo, empezaste a tejer el montón de telarañas de excusas donde después quedaste atrapada y muchas veces desecada.

Porque déjame decirte, que si te sientes incómoda con tu situación de casada, tú eres quien tiene el poder de cambiarlo, nunca es tarde, aunque tu marido se haya vuelto aburrido, aunque sigas en la misma casa, con los mismos hijos y los mismos muebles, aunque nadie te valore, bla bla… al cambiar tu actitud hacia tu realidad, –¡créeme!-: TODO VA A CAMBIAR.

Y no me digas que no tienes, por lo menos, la mitad de la culpa por lo que sucede dentro de esas cuatro paredes.

Empecemos por algo tan simple como es el mejor atuendo que has estado usando, la joya del armario: <La Bata>,

La “bata de andar”

Una de las primeras excusas, es la comodidad de la “bata de andar”, una prenda ancha, larga, desgastada y muchas veces agujereada;

Infaltable en el ropero de cualquier mujer y por supuesto, no va bien ese atuendo si no la acompañas con las pantaletas enteras “la mata pasiones”.

Realmente te entiendo, porque no hay nada que dé más comodidad que llegar cansada a la casa y enganchártelas: ¡a las dos!.

Además y ultimadamente, si no puedes estar cómoda en tu propia casa,

-¿Dónde más podrías estarlo?-

Pero como muchas cosas fáciles en esta vida, a la larga, tanta comodidad, te cuesta muy caro.

Las apariencias sí importan

Así poco a poco, y sin darte cuenta todo se te va <desordenando ordenadamente>, y te dejas llevar por el cuentito ese de que las apariencias no importan.

A fin de cuentas, lo que es realmente valioso es todo lo que haces por todos, todos los días, a cualquier hora.

Estoy de acuerdo contigo, todo eso debería ser suficiente, pero lamentablemente no lo es.

Lo peor, es que no incluye solo el mal agradecimiento por parte del marido, los hijos también toman acción en eso.

Personalmente, conocí a una mamá en la puerta de un colegio, y el hijo, que tendría como 7 años, le daba vergüenza que lo acompañara adentro, le decía que los compañeritos de clases se burlaban de él, porque su mamá (osea ella), parecía una elefante.

Ella le decía: -¿y tú qué piensas?.

Él le respondía: -chao mami, bendición.

(Para mi:¡Ése pensaba lo mismo!)

Ella se excusaba sonriendo y nos decía que él igual la amaba mucho, lo que no le gustaba era que lo vieran.

-¿Qué más crees que podía decir?-

Así crecen, se emparejan y es lo mismo con la mujer.

Son super afectivos… pero escondidos dentro de la casa.

Es injusto, ingrato, no debería ser así… pero sucede, y más de lo que lo imaginamos.

-¿No crees aún que el descuido es un daño, que te haces a ti misma?-

Se empieza a desvanecer el amor propio

Se esfuma tú autoestima, así como desaparecieron, de tu armario, los sexys zapatos de tacón alto... sin darte cuenta.

Particularmente, las pocas veces que los usé, sentía que se me desgarraban los pies, y me arrebatan la paz y la tranquilidad, literalmente, pero hay que reconocer que uno de los accesorios más sexys que puede usar una mujer son los zapatos de tacón alto, esos que llaman “punta de aguja”.

Bueno, las excusas sacan de apuro, pero es verdad que con este triángulo no amoroso: de la casa para el trabajo, del trabajo para la tienda y otra vez para la casa:

-¿Cómo haces para vivir montada en tanta elegancia?-

Eran otros tiempos

-¿Has oído la célebre frase?-

Para ser bella hay que ver estrellas

Es la legendaria consigna que usamos cuando:

  • estamos sudando la gota gorda haciendo ejercicios,
  • mitigamos el hambre con palitos de zanahoria,
  • nos secamos el cabello y nos quemamos el cráneo,
  • la mascarilla de arcilla hace que te empiece a picar toda la cara y no te puedes rascar,
  • te estas depilando con cera y sientes que en cada jalón se te va una capa de piel,
  • cuando… bueno..

…ésa frase nos da fuerza para continuar.

Pero cuando estábamos solteras, no había excusa que valiera para impedirnos vernos divinas, no faltaba la curita para que nos calmara el ardor en los dedos y del tendón de Aquiles.

Procurábamos estar combinadas, inclusive la ropa interior con el <patuque> de maquillaje que nos echábamos.

Nos adornábamos con cuanto accesorio conseguíamos.

-¿Y las uñas, cómo van ahora las tuyas?-

Antes, las veinte permanecían pintadas y decoradas con armonía.

Era inconcebible tenerlas desconchadas, ahora solo intentamos evitarlas.

Cuando no puedes, si tienes un poco de pudor, vas para todos lados con los dedos doblados para que nadie note los pelones de esmalte, pero créeme las uñas desconchadas son como el humo del cigarro, no se pueden ocultar.

Viene la hora de dormir…

y los dolores de cabeza

Pasamos tantas travesías durante el día, quedamos cansadas y sin ánimos de nada, pero el día se niega a terminar ahí…

Así que viene la hora de dormir, y empíezas a sentir la mirada de <borrego con hambre> en el hombro…

Es el momento empezar con el show de los “dolores de cabeza”, para ir preparando el terreno… por si acaso.

¿Recuerdas el comercial del analgésico?, ¿Lo viste?
<seguro lo inventó un hombre>

El tipo estaba en su cama leyendo de lo más feliz con sus pies cruzados, y apenas ve que la mujer se asoma en la habitación le lanza <la mirada> mientras suena la cajita con las pastillas analgésicas, que las tenía cerquita en el cajón de su mesa de noche, y apenas ella ponía un pie en la cama, él le mostraba la caja… también por si acaso.

-¿Verdad que es indiscutible tanta creatividad?-

Es que los maridos no ponen de su parte, con qué energía uno se mueve para participar en una aventura fogosa después de todo el montón de cosas que has tenido que hacer «sola» durante el día.

Entonces, el dolor de cabeza ya no funciona y uno cede, a fin de cuentas también nos provoca.

Lo que no matas tú, lo mata él

El marido tiene la mitad de la culpa, aunque se queje y después lo quiera poner como excusa cuando se le descubre una infidelidad.

Dejan de verlo a uno con deseo, dejan de cortejar, de decir cosas lindas, dejan de fingir que te escuchan así como hacían antes para conquistarte.

Se quejan de que la mujer no es la misma que conoció, que ya no le inspira el más mínimo mal pensamiento, en cambio la que está afuera, lo vuelve loco porque no huele a condimentos.

Y siempre está de buen humor, deseosa de sexo y feliz.

A él ya se le olvidó que también eras tan atractiva y feliz cuando lo conociste.

Y que lo más probable es que, en pocos años, esa carajita por la que te dejó, se vuelva tu clon.

Pero la otra mitad de la culpa, la tienes tú, por vivir desgreñada.

No depende de él que te cuides o te descuides y no le exijas que asuma ésa responsabilidad, porque te corresponde <a ti>.

Te metiste en la bata, con el cabello recogido siempre en la casa, empezaste solo a hablar sobre los líos cotidianos, te dejaste de ver en el espejo, te empezaste a frustrar.

Y, seamos sinceras, cuando la mujer de la casa anda obstinada, todo el mundo anda emproblemado, porque dañamos rapidito todo el ambiente, tenemos una astucia para dañar cuando queremos hacerlo, ¡es indiscutible!,

El desenredo es de dos

Es una situación de la que debe hacerse cargo la pareja, los dos, cada uno por su lado, pero persiguiendo lo mismo.

-¿Y si él no reacciona?-

Una no puede estar esperando que al otro le de hambre para comer.

Una debe activarse, empoderarse de su situación, la otra persona verá si se anima y te sigue el ritmo.

Hay que consolidar lo de la igualdad, porque el hombre y la mujer trabajan y aportan para los gastos por igual, pero a la hora de los quehaceres del hogar, todo el mundo ve para el otro lado, debe ser una lucha constante.

Lo primero es que quede claro, que los quehaceres de la casa, no son responsabilidad de la mujer. Ese es el principal motivo de que hayan tantas esposas frustradas.

Y el descaro se consolida, cuando lavan un plato y te dicen: <ya te ayudé>

-¡NO, no me ayudaste¡, no es mi plato… es de todos!- (provoca gritarlo)

Es que llegas a la casa y ves como tan divino el señor, cansado, se recuesta del mueble a ver el teléfono o el televisor y uno como un burro sin derechos, empieza a llevar toda la carga.

Para el que no lo sabe aún:

Nadie lleva solo un peso, que es de dos, por mucho tiempo.

¡Ah!

¡Por favor!, ese cuentico de que -le entregué los mejores años de mi vida- déjalo en el olvido… por dignidad.

Él también fue envejeciendo contigo, lo que pasa es que se quejan menos. Llevan la calva, la barriga y las arrugas sin darse cuenta siquiera.

Nosotras sí nos torturamos con eso, y no es malo si lo vamos llevando día a día, con acción y por Amor Propio.

¡Así que manos a la obra!.

  • Si no tienes plata para el gym, hay sitios públicos, donde no te cobran por ir a correr o a caminar.

Eso de que <camino bastante todo el día>, no vale, porque no es lo mismo andar todo el día con un niño cargado o pasando trapos, que hacer burpees o sentadillas.

  • La comida es súper importante, para la salud y para sentirte bien. Cocina con gusto y sírvete con armonía, eres el reflejo de lo que comes.
  • Hay que usar accesorios, arréglate el cabello y píntate las uñas.
  • Siempre se consigue algo productivo para leer o ver, sin necesidad de comprar un libro o ir al cine, siempre es gratificante y estimulante. Podrías suscribirte a mi blog o ver mi canal de youtube, es contenido interesante, por ejemplo.

No es una cuestión de condición económica netamente,

Siempre es una cuestión de Buena Actitud

woman standing nearcherry blossom trees
Photo by Taryn Elliott on Pexels.com

Hace más una pobre con ganas de sentirse divina, que una adinerada sin motivación en la vida.

A fin de cuentas, sola o acompañada tú tienes que llevarte para donde vayas.

¿No crees que es más emocionante si te llevas por la vida Permitiéndote Amarte?

y hablando de youtube, aquí te dejo el link del video de este tema, espero que lo disfrutes tanto como la lectura,

Gracias por haber llegado hasta aquí,

Jenissa Clemente

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