«Aquello que no eres capaz de aceptar, es la única causa de tu sufrimiento”

Gerardo Schmeding

Desaprender

Crecimos aprendiendo que tenemos que vivir cambiando la naturaleza de las cosas, y sobre todo el comportamiento de algunas personas cuando no son todo lo que queremos que sean, para que justamente sean lo que necesitamos, y encima, creemos que tenemos el poder para hacerlo.

Aunque, muchas veces, esa manía implica dejar de vivir nuestra propia vida.

¿Te pasa igual?

A ti y a todos nos pasa igual.

Hasta que un día, de golpe, te das cuenta que es en vano todo el esfuerzo que haces por cambiar a esa persona que no te gusta como actúa, que no hace las cosas como tú las haces, que no piensa como tú, que no te quiere como tú necesitas que te quiera.

Eres tú quien necesita empezar a aceptar que no puedes cambiar el proceso de las cosas y que todos estamos en una constante transformación, pero cada quien en su tiempo y a su manera.

No importa si lo hiciste con intenciones genuinas. Si hiciste todo lo que estaba a tu alcance para que funcionara, para complacerlo, si lo cuidaste más de lo que te cuidabas a ti misma, ni si le entregaste «los mejores años de tu vida».

Todo eso debería bastar para que todo sea perfecto, pero eso es según tú realidad.

Y, en tu realidad debes empezar a asumir que las personas no se deben a ti:

¡Tu te debes a ti!

Aprende a aceptar

No desde la resignación, sino desde la comprensión.

back view photo of six girls wearing swimsuit sitting on white sand
Photo by Roberto Nickson on Pexels.com

Aprender a aceptar, con paciencia y con convicción que no tienes el poder de cambiar a ninguna persona, ni a las situaciones que no dependan directamente de ti.

Que lo que sucede no es malo ni es bueno, es un proceso necesario para evolucionar como individuos.

Todos estamos viviendo lo que necesitamos, y a medida que aprendemos de ello nos transformamos, porque de lo contrario se repite la lección hasta que aprendamos.

Es en vano luchar contra lo que pasa afuera de nosotros, es el reflejo de lo que pasa adentro.

No debemos añorar querer estar en otro lugar, estar haciendo otra cosa, estar con otra persona porque pensando en lo que no tenemos, idealizando, comparando, nos perdemos de disfrutar el momento único del ahora, además desvalorizamos lo que tenemos.

Que auto-exigirnos para querer mejorar, no debe implicar ser inconformes con lo que tenemos.

No todo sucede como y cuando queremos que sucedan, y que muchas de esas situaciones no tienen explicación.

Aprende a aceptar que la vida está transcurriendo ahora, que el pasado solo contiene recuerdos y las enseñanzas que hemos aprovechado, y que el futuro aún está vacío, lo estamos construyendo ahora.

Vivimos esperando que todo se vaya alineando, para al fin, empezar a tener la vida que queremos tener. Cuando la realidad es que somos nosotros quienes debemos soñar y trabajar para que se haga realidad.

Alinea tu cuerpo, mente y alma para que todo afuera se empiece a alinear.

Dios

Dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar

Valor para cambiar las cosas que puedo, y

Sabiduria para conocer la diferencia.

Esta oración ha sido atribuida a casi todos los teólogos, filósofos y santos conocidos de la
humanidad. En realidad, fue escrita en 1932 por el Dr. Reinhold Niebuhr del Union
Theological Seminary en la ciudad de Nueva York, como final de una oración más larga. En
1934, un amigo y vecino del doctor, el Dr. Howard Robbins, le pidió permiso para usar esta
parte de la oración más larga en una compilación que estaba haciendo. Ese año, apareció
publicada en un libro de oraciones del Dr. Robbins.

Fuente: https://www.aa.org/assets/es_ES/smf-141_sp.pdf

¡Hola!, DÉJAME UN COMENTARIO.

Puede que también te interese...

A %d blogueros les gusta esto: