Cuando tu vida deja de tener sentido, cómo repotenciar tu Amor Propio – Parte I

Últimamente has sentido la amarga sensación de que tu existencia ya no tiene sentido, estás harta de que siempre das todo y nadie lo valora, y siempre haces tanto… para nada.

Necesitas Amor Propio en tu vida

Lo primero y lo único necesario que tienes que saber en esta primera parte, es que nadie te va a querer, a valorar y a respetar, hasta que tú no lo hagas primero, nada va a cambiar en tu entorno hasta que tú no cambies.

No es que tienes que volver a nacer para lograrlo, tampoco necesitas cambiar quien eres, solo necesitas cambiar tu actitud ante la vida.

Es solo cuestión de mirar hacia adentro, debajo de tu piel y descubrir quién y cuán valiosa eres, adueñarte de eso y empezar a mostrarlo al mundo con confianza y seguridad.

Después que tú te atrevas a hacer todo eso primero, es que las personas que te rodean empezarán a notar lo valiosa que eres; y sin pensarlo, poco a poco pero de inmediato, empezarán a demostrártelo.

Las personas empezarán a quererte y valorarte como te mereces, porque tampoco estarás dispuesta a seguir esperando migajas, y por ende tu entorno mejorará.

Habrá quien no pueda apreciar tu nueva postura y se alejará, porque hay personas que no soportan que los demás se sientan bien consigo, que no soportan convivir con alguien que no la tenga en un pedestal, que no la idolatre, que no se le humille, que no la complazca y encima de ello, que ya no permita que la maltraten y menosprecien.

Personas que tienen sus propios conflictos por superar, y no puedes hacer nada al respecto, porque a uno le cuesta tanto empezar a ocuparse de su propia estabilidad emocional, imagínate hacerlo mientras cargas con otro.

Tu vida perdió el sentido

Es normal que sientas que tu vida es un completo desastre y la frustración te devore por dentro, porque también has crecido con la errada idea de que la persona que más sufre en la vida es la más sentimental, pura y noble de todas.

Se cría a la mayoría de las mujeres, con la convicción que las madres buenas son las obsesivas abnegadas, esas que dejan su vida de lado para mantener a su familia aunque no sean felices y a nadie le importe.

Que no se te asome en la cabeza la barbaridad de <que tienes que quererte más a ti que a tus hijos>, porque cómo sería posible que una mujer <en su sano juicio> pueda ser tan malvada como para pensar en eso, es más: ni merece ser madre.

A fin de cuentas, si hay alguien que puede humillarte y hacerte sentir peor que una alimaña, ese es tu hijo, porque estuvo en tu vientre, porque no te pidió que lo trajeras al mundo, porque es tu deber demostrarle desde el mismo instante en que decidiste tenerlo y hasta el día que te mueras, que ya perdiste tu alma y lo que alguna vez pensaste que eras.

No supongo que tengas que dejar de amar, cuidar y apoyar a tus hijos, pero hasta para poder brindarle amor y estabilidad, debes manejarlo primero dentro de ti.

Porque si eres una mujer que está cansada de la vida, sin fuerzas, sin propósitos, frustrada, obstinada y desesperada con ganas de salir corriendo veinte días al mes:

¿Cómo crees que de verdad puedes brindarle algo a tu hijo?, ¿Con qué ganas?.

Y no es solo con los hijos, el problema es tan <tuyo>, que la disfuncionalidad se crea en cualquier relación que tienes.

Porque vas a ser o eres la misma madre que se queja de los hijos malagradecidos, y la misma esposa que le entrega <la vida> al marido.

Eres la misma mujer que piensa que para que la quieran, tiene que demostrar que es capaz de entregarlo «todo», para que tu pareja se de cuenta que realmente la amas, y así pueda sentirse satisfecho y de una vez por todas, se digne a cambiar y a empezar, un bienaventurado día, a devolverte todo ese amor que le has dado.

Aunque pasen años mientras esperas que llegue ese día.

Todo lo que de uno sale, a uno regresa

Pero hay un pequeño detalle que se te está escapando, y es que de ti no está saliendo solo amor, respeto y confianza, de ti está saliendo también:

  • el miedo de que tus hijos hagan sus vidas, y se vayan de la casa,
  • la dependencia emocional,
  • la necesidad de que te quieran,
  • el temor a que te abandonen,
  • la resistencia al cambio y,
  • al qué dirán por el fracaso.
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Esa falta de Amor Propio que sale de ti, es lo que está regresando.

La cosa no puede seguir así

Pasas gran parte de tu vida buscando cumplir con los estándares sociales, que de paso al principio tienen lógica.

Porque se supone que si amas a tu familia por encima de todo, sacrificas el sueño y tus sueños por cuidarlos, dejas de ser lo que eres y quieres ser, entonces deberías vivir una vida plena y feliz, siendo una persona amada y valorada.

Pero muchas veces pareciera que un mueble o un auto tienen más valor, porque es más común que escuches hablar con cierto aprecio, cuando alguien de tu entorno se refiere a ellos: «amo lo suave y cómodo que es este sofá» ó «sé el valor que tiene mi auto».

La cosa tiene que empezar a cambiar, porque no te sientes bien, porque no está bien, porque aún estas a tiempo mientras respires.

Eres tú quien tiene que hacerse cargo de ti misma, aférrate a tu esencia, está dentro de ti todo lo que necesitas para reafirmar el Amor Propio y despertar esas ganas de gozarte la vida.

-¿Es que vas a parecer una egoísta y vanidosa?-

-lo más probable es que así te vean-.

Pero desde el otro lado empiezas tú también a ver a las personas con sus verdaderas intenciones: al egoísta que ahora te juzga, que vela solo por sus intereses y no le importa si cada día se te cae un pedazo nuevo, que lo único que le importa es que existas para mantenerlo de pie, bien planchado, comido, descansado y siempre preparado para vivir. mientras que tú…

Bueno, mientras que tú le planchas, le preparas la comida y le alimentas su ego.

Tu sabes que no puede seguir así

Has pasado la vida intentando cambiar a las personas que te rodean, procurando cambiar todas las situaciones; sufriendo porque tus hijos ya crecieron y ahora no te quieren ni te necesitan, porque tu familia te huye, porque tu marido es un patán, porque el jefe te pisotea, porque te despachan el pan de última, cuando ya no queda nadie más.

Llega el momento justo en que necesitas encontrar una luz, en que dejas de conseguirle sentido a seguir viviendo a la sombra de todos, velando por sus necesidades y salir corriendo a socorrer a cualquiera que te necesite, estés como estés.

Porque para eso sí que te sobran fuerzas y voluntad, para agarrar los últimos pedacitos que van quedando de ti, pegarlos y seguir «luchando» mientras te limpias las lágrimas y sufres.

Sácate de la cabeza que mientras más sufres, es porque más Amas, eso no es así, mientras más sufres es porque menos Te Amas.

Ninguna persona nació con suerte

La suerte te consigue cuando trabajas.

Lo digo porque sé que a veces piensas que muchas mujeres, por ejemplo, han tenido «la suerte» de conseguir un buen marido o tener unos hijos adorables.

Quizás, la realidad es que hay mujeres que sí han tenido suerte, pero es después de haber trabajado en sí misma, después de haber aprendido a quererse y respetarse ellas primero.

La clave es amarte a ti misma, y todo lo que conlleva al amor propio, poco a poco vas consiguiendo que las personas que te rodean empiecen a verte de una manera diferente, sin tener que estar dejando pedacitos de ti en cada lucha diaria.

Sin tener que estarlo diciendo:

"aquí estoy, me respeto y me amo, así que empieza a amarme y a respetarme".

El trabajo es dentro de ti, en silencio, no vas a tener necesidad de decirlo, es mágico y automático, y resulta que no tenías la necesidad de ir tan lejos tantas veces, todo cuanto necesitas está dentro de ti.

Tu mente es libre de ir a donde quiera, nadie la puede controlar, nadie puede controlar tus sueños, nadie puede saber qué piensas o qué sientes a menos que lo digas.

¿te das cuenta de esto?
¿te das cuenta que te perteneces de verdad?

El Amor Propio es una energía poderosa

Amarte a ti misma es el ingrediente esencial para solucionar todos tus conflictos externos, y para aceptar aquellos que no puedes solucionar, cuando no dependen de ti.

El amor propio hace que irradies una energía magnética, que te sientas satisfecha y feliz, hace que te veas más bellas y segura de ti.

Hace que solo tengas cosas positivas para decirte y decir a los demás.

Que sonrías sin motivos, que te brillen los ojos.

Hace que tengas un atractivo (gracia, encanto, seducción, glamour, hermosura, belleza, magia, estímulo, incentivo, imán, atrayente, seductor, deseable, encantador, gracioso, expresivo, airoso) natural.

Es tanta la magia que posee, que hace que tengas un atrayente para las personas nutritivas y también, hace que tengas un repelente que ahuyenta a las personas, metafóricamente, venenosas.

No lo veas como algo inalcanzable, no hay nada más real, El Amor Propio está dentro de ti, solo debes descubrirlo y repotenciarlo.

Espero que puedas pensar sobre esto.

¿Crees que necesitas Amor Propio en tu Vida?

Gracias por haber llegado hasta aquí, nos vemos en la Parte II, cómo repotenciar tu Amor Propio.

Jenissa Clemente

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