El dolor es parte de la vida, el sufrimiento es parte de la mente

Hay situaciones en la vida que nos causan un gran dolor, y es poco probable que alguna persona pueda evadir sentirlo mientras tenga vida, porque el dolor, tanto emocional como físico, forman parte de ella.

Pero también es verdad que «todos» tenemos la capacidad necesaria para buscar los mecanismos que nos ayuden a superar cualquier dolor.

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«El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional»

Buda

Solemos usar las palabras dolor y sufrimiento dentro del mismo contexto, y aunque ambos términos se relacionan entre sí, no contienen la misma esencia.

El dolor

El dolor es una reacción natural que está directamente relacionada con nuestra existencia. Es una sensación intensa causada por una pena, tristeza o lástima que se experimenta por motivos sentimentales o anímicos, ante un hecho inesperado y desagradable en nuestras vidas.

Se puede generar por el fallecimiento de un ser querido, la pérdida de una relación, haber sido despedidos del empleo, el insulto inmerecido de parte de una persona querida, el rompimiento de las expectativas que creamos sobre algo o alguien, un sin fin de causas… es normal que el dolor aparezca en nuestras vidas.

Una misma situación afecta a cada persona de manera y por lapsos de tiempo diferentes.

El padecimiento de ese sentimiento, la manera de sentir y afrontarlo depende, en gran medida, del proceso que está llevando cada persona en el lugar y tiempo determinado.

No es lo mismo una persona que está atravesando su segunda ruptura amorosa, que a pesar de sentir dolor, lo afrontó y lo superó una vez que aprendió que el rompimiento es parte de la relación y que también sabe que no va a morir por eso (tal y como le presagia el dolor que siente en el centro del mismísimo corazón), a otra persona, que está transitando por su primer rompimiento y desde ahí siente que no lo va a poder superar.

De igual manera, una persona que ha tenido varias rupturas amorosas puede sucumbir ante el dolor, su capacidad de autogestión sigue siendo parte de su individual proceso evolutivo, el cual debe ser respetado, se comprenda o no.

El sufrimiento

El sufrimiento en cambio, tiene una naturaleza más bien mental. Es una actitud consciente que se manifiesta a traves de la reproducción constante de pensamientos con mensajes negativos y autodestructivos, cuando nos resistimos a sentir el dolor, cuando nos rehusamos a aceptar la realidad.

A través del sufrimiento nos victimizamos, nos volvemos incapaces de controlar nuestras emociones. Esto únicamente nos lleva a sentirnos débiles, impotentes y vulnerables.

Sufrimos también, cuando creamos una barrera entre el dolor y el «yo», para mostrarnos como alguien que ni la adversidad más difícil nos puede herir.

La realidad es que evadir el dolor no te hace más fuerte, ni con ello te proteges emocionalmente, sucede todo lo contrario.

Aceptar el dolor no es olvidar, no es callar

Si no aceptas y afrontas el dolor, el sufrimiento te dominará y dañará tu mundo interior.Aceptar el dolor no es olvidar, no es callar

La evasión del dolor forma parte de nuestra naturaleza.

Lo vemos como una interrupción desagradable en nuestra meta de ser felices, así que lo combatimos, lo reprimimos, lo medicamos, lo ahogamos en alcohol o buscamos soluciones rápidas y fáciles para deshacernos de él. 

Aceptar el dolor no se trata de acostumbrarnos a él, eso sería resignarnos y sucumbir ante el sufrimiento. Y el sufrimiento ahoga el alma.

Tampoco se trata de olvidarlo, porque no se podría olvidar el dolor que se siente cuando un ser querido muere, por ejemplo.

Ni callarlo, porque la tristeza reprimida y el dolor no enfrentado germinan en el cuerpo causando la enfermedad.

Apreder a aceptar el dolor es justificarlo, comprender su existencia, vivirlo como parte de la vida. Como el método más crudo de aprendizaje que nos da la vida.

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El carácter no puede desarrollarse cuando hay tranquilidad y todo es fácil. Sólo pasando por la experiencia de la prueba y por el sufrimiento se puede fortalecer el alma, clarificar la visión, inspirar la ambición y alcanzar el éxito.

Helen Keller

El dolor nos hace evolucionar

nos enseña a valorar lo que tenemos. Cuando las cosas van bien, raramente nos detenemos a cuestionarnos sobre nuestras vidas y nuestras dificultades.

Una situación difícil, sin embargo, suele obligarnos a salir de nuestro estado inconsciente, haciéndonos reflexionar sobre nuestras experiencias.

¿De qué otra manera podríamos conocer el valor de la luz, de la alegría, de la tranquilidad, de la salud, del goce que sentimos cuando algo sencillamente nos hace sonreir... de la vida?.
No sería posible sin haber conocido antes la oscuridad, la tristeza, el estrés, la enfermedad, la amargura... y quién valora la vida, ya ha aprendido que la muerte es parte de ella, no sabemos cuándo, ni cómo, pero a todos nos tocará.

Todo el mundo pasa por malos momentos alguna vez, y darnos permiso para sentir esta emoción natural nos conecta con nuestra condición de ser humano, con la humildad que nos despierta un profundo respeto por la realidad.

Si bien una experiencia feliz nos conecta con el ámbito de posibilidades infinitas, una experiencia dolorosa nos recuerda nuestras limitaciones. Cuando, a pesar de todos nuestros esfuerzos, las cosas no van como esperábamos, hemos de tener la humildad de aceptar las limitaciones que algunas veces no advertimos cuando estamos volando alto.

Me parece más que simbólico el hecho de que cuando estamos en éxtasis, miramos hacia arriba, hacia el cielo, hacía el infinito, y que cuando estamos pasándolo muy mal, tendemos a mirar hacia abajo, hacia el suelo, hacia lo finito.

Por ACyV

Ninguna persona atraviesa por una situación difícil en la vida sin que ello lo transforme. Resistirnos a sentir, querer luchar contra nuestro destino, querer permanecer en el pasado buscando respuestas, torturándonos por no haber estado ahí, por no haber hecho lo que ahora creemos que debimos hacer o culpándonos por habernos equivocado, no cambiará nada, sólo perpetuará el sufrimiento, y con él se llevará todo a su paso.

Cuando se aprende a aceptar, incluso a abrazar las experiencias difíciles, el dolor se convierte en una herramienta, en un instrumento para crecer y crear mayor bienestar.

No es una tarea fácil, pero vamos de un paso a la vez.

Espero que esta lectura te sirva a ti, tanto como me sirvió a mí escribirla.

Jenissa.

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