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Es muy complejo dar lo que no se tiene.

Si una persona no tiene amor propio, no solo no podrá darlo a los demás, sino que buscará llenar sus carencias con las migajas que recoge en el camino.

Haciendo que su estabilidad emocional dependa de cómo la tratan o valoran los demás dejando su felicidad en las manos ajenas, en lugar de hacerse cargo de ella.

El perro y el clavo – Cuento

Cuentan que un hombre tenía un perro acostado en el piso de madera de su casa…Con la particularidad que cada vez que el perro se movía, se quejaba.

El amigo del hombre que había ido de visita se extrañó al ver al perro tumbado, molesto y aullando cada vez que hacia determinado movimiento. Así que decidió preguntar…

– ¿qué le pasa a tu perro que se queja de esa manera?.

– Ahhhhh es que está acostado sobre un clavo y cada vez que se mueve le duele.

– Bueno ¿y por qué no se corre?.

– Creo que porque «le molesta lo suficiente como para quejarse pero no lo necesario como para cambiar de lugar».

http://danielamartinezaguero.blogspot.com/2011/07/el-perro-y-el-clavo-cuento.html

Leí este cuento cuando era adolescente, y lo leí ahora,  no ha pasado de moda, como muchas otras cosas.

En ese entonces tenía muchos conflictos emocionales, y por supuesto todo era culpa del clavo, que estaba en mi vida vestido de algunas personas y sucesos, entre otros:

  • la separación de mis papás
  • el maestro de física que «la agarró conmigo»
  • algunas niñas del colegio que no les agradaba
  • lo que decía molestaba
  • lo que callaba me molestaba
  • la comida por existir, y hasta de
  • las hormonas

El sufrimiento era tan natural para mí como lo es para la mayoría, es parte de la sociedad.

¿Me imagino que tú también compartes algo de esto?

Es como si nacemos, nos dan la nalgada y nos meten un chip:

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¡Sé feliz, pero no olvides

que eres la víctima!

Es una cosa impresionante, hasta por cosas insignificantes,

Seguro que también recuerdas ésa puerta que te sacó un chichón, ó

a la pata de la mesa que hizo que te doblaras el dedo pequeño del pie

¡Qué dolores tan perturbadores!

¿Y el lagrimero rodando?

…Es tan normal sentir esas sensaciones de dolor.

Hasta que te da por insultar a la puerta, a la pata de la mesa y a todo el que esté atravesado riéndose por lo que te pasó.

Pero no queda ahí, ¡se empeora!

Empiezas a tenerle miedo a los objetos. A sentir como si se movieran cuando te ven cerca para pegarte otra vez.

Ya de adultos…

La cosa no cambia mucho, sigues por la vida, cargando algunos clavos, soltando otros y rebuscando otros nuevos, para echarte siempre sobre ellos,

disimulando que no te afectan, pero los usas para poder justificar las malas acciones y los lamentos.

Un día te cansas y metes en una cápsula todas esas heridas causadas por esos clavos del pasado y te decides a solucionarlo de una vez por todas,

Buscas a esa «persona ideal», que debería ser capaz de llenar todos esos vacíos emocionales que vienes arrastrando.

Mientras tanto, vas viendo cómo puedes cumplir con los estándares sociales de lo que debería ser una persona realizada.

  • graduarnos en la universidad
  • comprar casa, carro.
  • Casarnos
  • tener hijos
  • criarlos
  • después cuidar nietos.

Lo ideal es que sea en ése orden, para que la sociedad considere que sí estas alcanzando la ansiada Autorrealización.

…vamos arreglando las cosas

Te acomodas con lo que tienes, con lo que has aprendido: la importancia de aprender las materias para pasar los exámenes de la escuela, especializarte en un oficio, lo bueno que es ganar dinero por todo lo que hay que comprar…

Con eso podrías demostrar lo que eres.

Todo lo que aprendiste es necesario para vivir, pero la cosa es que no es lo más importante.

No aprendes lo esencial desde el principio.

No aprendes que tienes que hacerte cargo de tus emociones, de tus sentimientos.

Pero aún así armas todo el escenario, con lo que conseguiste por el camino, como y con lo que puedes.

Claro, pero lo más importante es preocuparte por lo que, todos creemos, es lo más difícil, conseguir un clavo de carne y hueso, para darle formalidad a la causa de todos los golpes y dolores, llamándolos por nombre y apellido.

Así tienes excusas con identidad: "fulano de tal" me hace sufrir… no me comprende… me da todo lo que quiero, pero no lo que necesito...

Unos vienen y

otros van

Rápido nos toca darnos cuenta que eso que buscamos no es lo que necesitamos, hay algunos que nos doblegamos ante el escenario que montamos, aunque sintamos que no nos satisface y no nos hace feliz. Algunos se casan, por ejemplo, y prefieren padecer antes de divorciarse.

Otros, más perseverantes, aunque igual de equivocados, que seguimos buscando “la lotería”, –porque si algunas personas viven felices, yo también puedo-, con ése entusiasmo, voy de clavo en clavo, cambiando de escenario.

¿Has escuchado el refrán de que «un clavo saca otro clavo»?

Debe funcionar, porque es más viejo que matusalén.

-pero espero que te hayas dado cuenta, hace tiempo, de lo ridículo que es-:

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  1. Terminando una relación inicias otra, porque la nueva aventura tiene que venir a llenar los vacíos que tienes en tú ser y que el clavo saliente no fue capaz de llenar. 
  2. No te importa quien venga, pero le delegas la gran responsabilidad de hacerse cargo de tu vida, como si esa otra persona no tuviera que hacerse cargo de la suya.
  3. Es más fácil lidiar con otro, que evaluarte y enfrentarte para crecer, porque así puedes seguir echándole la culpa a otros de lo que te pase.
  4. Y lo peor, es que dejas pasar la gran oportunidad de aprender de ésa experiencia que termina y de quedarte con los buenos momentos (siempre hay buenos momentos, en cualquier tipo de relación).

Resulta que conseguir una persona que pueda hacerse cargo de tus emociones no es lo más difícil, es lo imposible.

Nadie, tiene la capacidad ni la fortaleza suficientes para cargar con los quiebres emocionales de los demás; ni las parejas, ni los hijos, ni los psicólogos, ni los curas, ni los pastores, ni los coach, nadie puede.

Cada una de esas personas aporta lo que cree necesario, otro lo que ha aprendido de los libros o desde sus creencias y experiencias; otros ni siquiera se imaginan que aportan.

Pero, si buscas el camino hacia tu autodescubrimiento… escucha, lee, observa y toma lo que de alguna manera pudiera ser parte de una respuesta a lo que buscas.

Eres tú quien decide sobre su aprendizaje y transformación.

Cada quien debe buscar cuándo, cómo y dónde va a empezar el camino que lo llevará al reencuentro consigo mismo.

En el momento justo,

Hazte cargo de ti.

Con gratitud,

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