Es tan malo hacerle daño a alguien, como permitir que alguien te haga daño a ti.

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Recientemente, oí a una señora decir que el cuerpo humano es como un recipiente, que con el tiempo, va almacenando todo <lo malo> que vamos causando a los demás «porque todo lo que sale de nosotros, regresa a nosotros».

El cuerpo humano es solo el recipiente

Hace unos días, estando en la parada de autobuses, vi a una señora que caminaba hacia esa dirección con gran dificultad, apoyada a un bastón; tenía las piernas extremadamente hinchadas y enrojecidas y con la cabeza inclinada.

Se detuvo un minuto e hizo una pregunta al aire. Su mirada reflejaba una sensación de abatimiento y su voz me pareció melancólica… después siguió su camino.

La señora que estaba a mi lado, fue quien le respondió, pero luego se volteó hacia mi (supongo que era la que estaba más cerca), y me dijo que no debía sentir lástima por personas así, porque según lo que ella creía, la mayoría de las personas que se encuentran en esas condiciones es porque «ha obrado tan mal durante toda su vida que termina así», y el cuerpo es solo el recipiente donde se almacena toda la maldad que se hace.

Me quedé pensando, quizás sí es verdad, nuestro cuerpo es un recipiente que almacena todo <lo malo> que somos capaces de ser y de ofrecer a los demás.

Pero también almacena <lo bueno> que nos hacemos a nosotros mismos y lo que nos permitimos recibir de los demás.

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”

Mateo 7:12

Se considera a la regla de oro el punto de partida , pero no es suficiente jactarnos de decir que tratamos con consideración y respeto a todos los seres humanos, mientras permitimos que los demás sean <malas personas> con nosotros.

Una persona que es constantemente dañada, con palabras o acciones, es una persona que se consume física y emocionalmente día a día.

La Regla de Oro

Trata a los demás como querrías que te trataran a ti.

Es un enunciado que rige un principio moral, que puede expresarse: «trata a los demás como querrías que te trataran a ti» (en su forma positiva) o «no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti» (en su forma negativa, en esta forma también conocida como regla de plata).

Promueve una dinámica de relaciones intersubjetivas basada en el sentido común y en el principio de no agresión.

Es una regla fundamental —la referencia al oro se hizo por su consideración como el más precioso de los metales—. Quien la aplique tratará con consideración​ a todos los seres humanos, y no solo a miembros de su grupo.

Toda relación debe estar basada en el respeto, en la consideración y valoración que se tiene por la otra persona. Es uno de los valores fundamentales que el ser humano debe tener siempre presente.

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Comprender que no podemos estar por la vida causando daño a las personas, pero también que, no podemos estar permitiendo que nos causen daños a nosotros:

No permitas que los demás te hagan, lo que tu serias incapaz de hacerles.

Gracias por leerme.

Yo escribo con gratitud.

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

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