La patología de Antaño, donde el Galeno para curar: ¡masturbaba!

¿Sabías que la Histeria era considerada una enfermedad?, y que uno de los tratamientos médicos que la contrarrestaba, consistía en que el Galeno acariciara manualmente a la paciente hasta que alcanzara el orgasmo.

Me parece súper interesante y por supuesto quiero compartir esta nota contigo.

Te cuento de qué se trata:

“Una historia tan grande y tan bella que sería una pena renunciar a ella”.

Pierre Janet

Perturbaciones del útero, por época

Antiguo Egipto

La historia data desde 1900 a.C., en Kahoun, donde se conserva un viejo papel que denomina una enfermedad como “perturbaciones del útero”.

La descripción de los síntomas y la idea del tratamiento que aparece en él se refiere a un órgano femenino muy concreto, el útero, que no tiene lo que desea y en consecuencia se desplaza de manera imprevista por el cuerpo, y las señales para determinarla consistían en:

Antigüedad Clásica

Muchos filósofos abordaron el tema de la Histeria. Entre ellos el gran Platón que afirma en Timeo, Diálogos:

“En las mujeres lo que se llama matriz o útero es un animal que vive en ella con el deseo de hacer hijos. Cuando permanece mucho tiempo estéril después del periodo de la pubertad apenas se le puede soportar pues se indigna, va errante por todo el cuerpo, bloquea los conductos del aliento, impide la respiración, causa una molestia extraordinaria y ocasiona enfermedades de todo tipo”.

Otros como Hipócrates y Galeno utilizan este concepto en sus escritos para dar explicación a las patologías femeninas.

Edad Media

En esta época la histeria se traduce en un mal que se ha apoderado de las mujeres, las cataloga como brujas que se dejan influenciar por el Diablo.

En este momento, la patología deja de verse como una enfermedad y empieza a ser tratada desde el ámbito religioso. Es deber de la Iglesia deshacerse de los malos ejemplos, en este caso las mujeres “endemoniadas”, persiguiendo y juzgando a cualquiera de ellas, con castigos como la hoguera.

Renacimiento

Aquí, pierde su contexto demoníaco y va a desvincularse de la Iglesia y de los Sacerdotes como “sanadores” del mal, para volver al campo de la Medicina, lo que da paso a la Ciencia y a los científicos, que tratan de descubrir el misterio de la mujer diferente: la mujer histérica.

En el siglo XIX

En este siglo, adquiere mayor poder como diagnóstico médico y llena los sanatorios de mujeres histéricas. La Medicina va a admitir una nueva realidad, la mujer posee instinto sexual y necesita las relaciones sexuales para mantenerse sana. Nuevamente la sexualidad femenina viene ligada a la salud reproductiva, con la importancia de un útero sano. Esto va a producir que Medicina e Iglesia se unan.

En el siglo XX

Una mujer no podía realizar ninguna tarea similar a las del hombre por el riesgo de volverse histérica, una pregunta incómoda en un momento inapropiado podía ser un indicio de la patología. Sin embargo, y por tantos movimientos de lucha, igual comenzó la introducción de unos principios de igualdad.

Tratamientos

La enfermedad de la histeria fue diagnosticada en la medicina occidental hasta mediados del siglo XIX.

Y, por ende empezaron a emplearse los tratamientos médicos.

Sufumigaciones medievales

Este tratamiento consistía en hacer que la paciente se sentase sobre un quemador que producía humos ascendentes. Con esto se pensaba que se relajarían los genitales femeninos.

También los médicos recomendaban montar en bicicleta, viajar en tren o incluso montar a caballo. Esto tuvo tanta influencia que se crearon máquinas para montar en caballo en casa.

Hidroterapia

El auge de esta terapia no se compara con la anterior. Esta hizo que se popularizaran los balnearios. Este tratamiento consistía en la aplicación de agua a presión o agua bombeada en los genitales femeninos haciendo que se excitaran los centros nerviosos además de profundizar la respiración e incrementar las secreciones.

Este tratamiento era muy bueno pero tenía un inconveniente, el dinero, era muy caro montar un balneario por lo que los médicos tenían que seguir ideando terapias que estuvieran al alcance de todas las mujeres con esta enfermedad.

Terapias médicas con masaje

Las pacientes que tenían histeria debían someterse a un tratamiento denominado “masaje pélvico”, que se basaba en la estimulación de los genitales manualmente por parte del doctor hacerle llegar al orgasmo, en esta época se llamaba “paroxismo histérico”, al considerar el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad.

Acudir a la consulta por esto se volvió muy habitual, hasta tal punto que los médicos y enfermeras empezaron a inventar todo tipo de artefactos para que este tratamiento fuera más fácil, más efectivo, más rápido y más limpio, ya que los médicos se cansaban porque podían tardar hasta una hora en realizar este masaje. Este masaje no se consideraba un acto sexual ya que no había coito.

Sala de vibraciones

El médico británico llamado Joseph Mortimer Granville, fue el primero en crear el vibrador en 1870, ya que decía que estaba cansado de masturbar manualmente a sus pacientes. Por esto, creó el primer vibrador electro-mecánico con forma fálica, y aunque no era de un tamaño muy reducido que se pueda decir, fue todo un éxito, ya que lograba “aliviar” a las pacientes en menos de diez minutos de una manera eficaz, limpia y sencilla.

Photo by Ron Lach on Pexels.com

En la misma época decidieron fabricar un vibrador personal para evitar visitas “vergonzosas” a las consultas.

Desaparición de la histeria como diagnóstico médico

A lo largo de los primeros años del siglo XX, decayó el número de diagnósticos de histeria femenina. Hay muchas razones que explican este declive; muchos escritores del ámbito médico aseguran que se debe al desarrollo socio-cultural de los pueblos.

A la activa participación de la mujer en la vida laboral y sindical, coincidiendo todo esto con la aparición de los movimientos feministas, los diagnósticos de histeria decayeron progresivamente.

A medida que las técnicas de diagnóstico mejoraban, el número de casos decreció hasta que no quedó ninguno.

Aunque el término se sigue empleando en la actualidad, se usa como sinónimo de nerviosismo o excitación extrema, determinando además que la persona histérica es aquella que no sabe lo que quiere o que cambia de parecer muy rápido, sin razón alguna o motivo aparente.

¿Sabías de dónde proviene la expresión: ¡Estás Histérica!?

¿Qué opinas de esto?

¿Qué tan concurridas crees que estarían las Sesiones de masajes en la actualidad?

Bibliografía

¡Hola!, DÉJAME UN COMENTARIO.

Puede que también te interese...

A %d blogueros les gusta esto: