Hola, soy Jenissa Clemente…

Lana y yo, ella nació el 29 de octubre de 2020.
La adoptamos cuando tenía 2 meses.

Una mujer venezolana, nacida el 15 de julio de 1976, hija de Carmen y José, hermana de Siete, esposa de Oscar y sobre todo, madre de Tres.

A los 40 años, ya había logrado lo que siempre había aspirado tener: una Carrera Universitaria, departamento propio, auto, negocio próspero y una familia unida.

Sin embargo, mi vida era un caos, seguía siendo prisionera de muchos miedos y frustraciones que, en silencio, me atormentaban, por algunos eventos que venía arrastrando desde la infancia, que prefería engavetar, y por otros que me sucedieron de adulta.

En el 2011, fui victima de un secuestro, durante nueve largos días; la desaparición de mi papá, en el 2014, cuyo cadáver fue encontrado 3 meses después en un terreno baldío…

…Entre otras cosas.

¿Alguna vez has visto una rosa marchita en medio de un brillante y vigoroso jardín, repleto de gran variedad de radiantes flores?

Muchas personas llegamos a ser como esa flor: secas, débiles y pálidas… en medio de personas alegres y con ganas de vivir

Como una flor marchita, así me sentí un día.

Un día me tocó emigrar de mi país, por razones de salud mental, y sentí que todo se terminaba de desplomar: dejé mi vida en Venezuela, así lo describí.

red withering rose at daytime
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Sin bases materiales que «sostenían» mi estabilidad emocional, empezaron a unirse a la «fiesta de destrucción» esos demonios que había ignorado, pero que siempre estaban ahí, vigilantes y amenazantes; y me alcanzó el peor, el más silencioso y despiadado;

Fue justo ahí, cuando me sentí destruida, indefensa, clavada de cabeza en un hueco oscuro y frío, sumergida en el peor caos por el que he atravesado, nada de lo que había vivido me parecía tan fuerte ya.

Una tragedia espiritual que nunca imaginé que viviría.

Pensé que era el fin, pero no, ni la muerte se quiso hacer cargo de mi.

Como es de esperar: toqué fondo.

Tuve que sacar fuerzas de donde no tenía para enfrentarme a ellos, porque te persiguen y te alcanzan, te digo: terminan alcanzándote siempre, cualquiera que sea, no lo enfrentas y te alcanza, algún día te alcanza.

Si te buscaras, te encontrarías

Un día tuve la necesidad de ir a buscar lo que necesitaba para recuperarme, y después de recorrer tanto camino descubrí que no hacía falta ir tan lejos, todo cuando necesitamos para ser felices está dentro de nosotros mismos.

Empecé a buscar en los escombros, debajo de mi piel, con mucho miedo y esfuerzo a la vez, por primera vez.

Debía encontrar lo que quedaba para enfrentarme, y resulta que conseguí mucho más de lo que esperaba, conseguí una mujer valiente, optimista, regia, de buenos sentimientos, alegre, sensual, vigorosa que se resistía a dejar de vivir.

Me encontré con esa niña que fui, y empecé a adorarla por haber sido tan inteligente y alegre, por no haber dejado nunca de jugar y soñar.

Agradecí a ésa adolescente confundida, vestida siempre de negro, ensimismada, por haber sido tan rebelde y terca, y no dejarse doblegar, por mantenerse de pie durante la tormenta.

Me enorgullecí de esa joven que afrontó con optimismo, valentía y mucha dedicación la maternidad precoz.

Rescatar lo mejor de cada una de ellas y mágicamente, me empezaba a sentir orgullosa de mi y de lo que había vivido, acepté que para ser la mujer que soy hoy, mi vida no habría podido ser de otra manera.

Reconozco que ha sido un trabajo difícil y que aún me falta mucho por alcanzar, estoy feliz con mi proceso tal cual va, sin prisa, estando presente <en el presente> con pasión y estoy disfrutando del camino del autoconocimiento.

Me comprometí a reconstruirme, viviendo todos los días la vida que quiero y me merezco, cuidando mi templo y cultivando mi espíritu. Empecé a sentirme agradecida por mi vida y con todo lo que realmente tengo.

Descubrí después de algún tiempo y muchos tropiezos, que somos del lugar donde nos encontramos y que en ese lugar, tenemos lo necesario para disfrutar y gozar del camino de la vida, entre desiertos y bosques floreados.

Desde entonces le he conseguido sentido a la vida que tenemos antes de la muerte.

Quisiera que todas las personas que están atravesando por una situación difícil en este momento, sea cual sea, sepan que sí se puede lograr vencer el sufrimiento, y florecer en medio del caos.

Que descubran que todo lo que nos toca vivir, sobre todo las experiencias negativas, son necesarias para estar donde estamos ahora, para ser quienes somos y para saber lo que sabemos; y sobre todo, para reconocer y vivir agradecida por todas las bendiciones presentes, que son muchas.

Solo basta con que te atrevas a ver hacia adentro y descubras lo única, perfecta y valiosa que eres.

Con Gratitud,

Jenissa Clemente

Una mujer orgullosa de ser venezolana.

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