woman in purple shirt covering her face with her hand
crop anonymous black couple arguing together in bathroom

Hay personas inescrupulosas y, encima, asquerosas que escupen lo que después se van a comer.

No podemos ser la comida escupida de alguien.

¿viste lo asqueroso que suena eso?

Bueno, así de asqueroso es.

Ana está en todas partes

¿Recuerdas a Ana?

Bueno, recientemente la encontré,

y creo que ya superó su falta de amor propio, porque sigue siendo la misma, pero ahora sí sabe lo hermosa y valiosa que es.

La vi y ahí mismo recordé como el tipo ése la humillaba, delante de todo el mundo, y ella solo se reía para disimular su incomodidad.

Siempre lo excusaba, pero no se había dado cuenta que sus ojos la delataban.

¿Recuerdas a su novio?

Uno de esos tipos que a simple vista parecía un galán, bien hablado y apuesto.

Y era así, pero solo cuando Ana no estaba.

Porque delante de ella, era un arrogante de m…, pero ella se encargaba de resaltar todos los extraordinarios rasgos (invisibles) que tenía, todo lo que era capaz de hacerle en la intimidad y hasta donde la hacia llegar cada vez que le hacia el amor.

Lo alababa tanto que causaba repugnancia… hasta en él, que se reía con sarcasmo e inmediatamente empezaba a echar chistes sobre su fea, gorda y fastidiosa novia.

Unión por conveniencia

Hacían preparativos de la boda, bueno, ella decía que estaban preparando todo para casarse apenas terminaran la carrera.

Ellos vivían juntos, habían nacido y crecido en el interior del país, pero alquilaban un departamento en la capital, mientras estudiaban y trabajaban.

El departamento era pequeño, en una bonita y céntrica zona, poco a poco se habían comprado muebles y vajillas.

Una tarde común, ella llegó a su casa y estaba vacía, solo encontró su ropa doblada a un lado de la puerta, el muy lambucio, hasta los artículos personales que compartían se había llevado.

En ese entonces, no sabía la suerte que estaba teniendo.

Lo consentimos y empeora

Para terceros puede ser un simple gesto casi invisible, pero quien lo vive, a pesar de que lo percibe, muchas veces no lo valora en la dimensión que debería y lo minimiza.

Pero no por ello cesa la agresión, al igual que pasa con los otros tipos de violencia, mientras más obviamos lo que está sucediendo «para evitar problemas», más se agravan.

Los comentarios indirectos pasan a la burla, la desprestigio, la humillación, hasta que llegan los insultos.

No hay necesidad de llegar hasta ese punto, justamente cuando nos estamos sintiendo incómodas con el comentario de una persona, tenemos que establecer un alto.

Hay que dejar claro, de inmediato, sobre el malestar.

Está en el otro aceptar y modificar esa conducta.

Si no lo hace, tienes que alejarte, porque esta persona no tiene empatía, no le importa y no te quiere; es preferible alejarse.

No podemos querer tanto a alguien como para permitirle, que nos haga sentir mal con sus palabras, no delante de la gente, pero menos delante de nosotros.

Si sentimos miedo de hacer o decir algo, es una mala señal, pues el miedo no tiene cabida en una relación sana.

¿Recuerdas a Ana?

Ella está en muchas partes, seguro también la conoces.

Escribo con gratitud,

para seguir haciéndolo…

…y que me lean.

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