Todos somos Dependientes. La diferencia que hace que una relación funcione, o no, es el tipo de dependencia, descubre cuál es tu tipo.

dawn sunset man beach

Cuidar mucho de alguien, es tan dañino como no cuidarlo ni un poco.

La dependencia emocional es un señalamiento negativo que está de <boca en boca> en nuestra sociedad, pero es normal que nadie quiera asumir que depende emocionalmente de otra persona, porque eso es para débiles.

Lo decimos a la ligera:

  • pensando en una persona que no es capaz de sentirse bien estando sola,
  • cuando una persona necesita del cuidado y la atención de otra para poder sentirse bien ó,
  • para juzgar a quien se mantiene sobreviviendo en una relación de pareja que va patéticamente mal, a cambio de atención, buena o mala pero «atención» en fin.
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Nadie quiere sentirse así, nosotros anhelamos la autonomía total.

Queremos ser personas que no les interesa un carajo lo que piensen los demás de nosotros.

Ansiamos ser independientes emocionalmente, para no tener que deberle nada a nadie.

Queremos ser libres.

Somos la especie más dependiente emocionalmente

El ser humano es el animal más social de todos los animales. Nacemos en estado más inmaduro que cualquier otro animal. Ello exige que el ser humano necesite de los demás en un modo absoluto.

Autor: Julián Jesús Martínez López

Las interacciones sociales constituyen uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. El ser humano requiere de la convivencia con otros seres humanos para educarse, desarrollarse y hasta reproducirse, nada de eso es posible en solitario, sino gracias a la comunicación con otros.

Anormal es ver a un adulto siendo completamente independiente, porque ello se debería a un conflicto personal que le impide relacionarse social y emocionalmente, además de la falta de empatía.

Lo normal es que cambiemos la perspectiva que tenemos sobre la dependencia emocional, porque al final todos somos dependientes, lo que hace que cualquier relación funcione o no, es el tipo de dependencia.

De Niño Dependiente a Adulto Independiente

photo of family sitting on floor while reading book

Resulta bastante comprensible que un niño sea dependiente emocionalmente, porque los niños tienen la necesidad de estar bajo el cuidado de sus padres para sentirse a gusto, cómodo, seguro y protegido,

Pero en la adultez, nos parece caótico que una persona <con pelos por todas partes>, no sea independiente.

Inclusive, hasta hace poco, la Psicología pensaba que lo normal era ir de la infancia dependiente a una adultez independiente.

Para ello, es necesario pasar por la adolescencia, una etapa de transición que se caracteriza por estar embestida de emociones exageradas y variables.

Donde se pasa de la tristeza a la alegría o de la inteligencia a la estupidez con rapidez. En la que se ansia ser cuidados como niños, mientras se exige que ser tratados como adultos.

Durante la adolescencia, deberíamos ser capaces de autogestionarnos, de poder hacer lo necesario para influir positivamente sobre nuestro estado de ánimo y saber manejar nuestras emociones.

Asimismo, saber interactuar con otras personas sin que ello implique <depender> de ellas para lograr «sentirme bien», mientras que se mantienen en equilibrio las emociones para tener a salvo los sentimientos.

Lo cual obedece a un deseo o plan ideal, atrayente y beneficioso, que es muy improbable que suceda, porque la realidad es que la mayoría de las personas, provenimos de hogares disfuncionales, rodeados de adultos que no saben gestionar ni siquiera sus propias emociones.

Donde unos niños crecen siendo cuidados por padres sobreprotectores y otros, bajo la inercia de otros progenitores, en hogares donde hay padres ausentes y otros maltratadores; en ninguno de los casos, los niños llegan a la adolescencia con bases para autogestionarse.

Aunado a ello, se suma la escuela convencional, la cual no está estructurada para enseñar educación emocional. Sin importar cuanta confusión o frustración esté teniendo un niño, si no sabe cuánto es 2+2: ¡está reprobado!.

Al final, resultará que no importa si se gradúa con honores, porque en el camino cuando tenga su primera desilusión amorosa, tendrá que ir viendo cómo se las arregla para aprender a equilibrarse emocionalmente, capacidad que muchos nunca llegan a tener.

Tipos de Dependencia

Dependencia Vertical:

En la infancia tenemos una dependencia vertical, que es básicamente la que se desarrolla entre los padres y el hijo, entre una persona y otra discapacitada o la que tiene un hijo con su anciano progenitor, o la que tenemos con una mascota.

Obedece a una relación de necesaria dependencia.

Dependencia Horizontal:

La dependencia horizontal, que es aquella que debería existir entre personas adultas, para que una relación sea sana y equilibrada, donde uno cuida al otro, pero a su vez el cuidado cuida a su cuidador y viceversa. El que da recibe y el que recibe da.

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Pero cuando un adulto forma una pareja y le cuesta situarse en una relación horizontal y sigue buscando la dependencia vertical, empiezan los conflictos, porque al no existir ésta horizontalidad se pierde el equilibrio.

Existen adultos que se casan es con el propósito de tener a alguien quien los siga cuidando y proveyendo.

Porque le temen a la gran responsabilidad de tener que cuidar de sí mismas y, para lograrlo, muy poco les importa volverse dependientes y sumisas. Permiten que otros, asuman la responsabilidad de muchos aspectos de su vida, que tomen el control y la manejen a su antojo.

Necesitan la opinión de otros a la hora de tomar decisiones ordinarias, pueden depender de que les digan qué ponerse, qué tipo de trabajo buscar y con quién relacionarse.

Otros se casan para conseguir a quien cuidar, bien sea con la falsa intención de salvar o con la vil necesidad de dominar.

Pero al final, también son dependientes emocionales.

Las Relaciones Sanas son Horizontales

Hay dos variables que condicionan nuestra capacidad para relacionarnos y determinan si una pareja es funcional o no, estas variables son: la Regulación Emocional y la Seguridad Relacional.

Regulación Emocional:

Es todo aquello que hago para influir de manera positiva en mi estado emocional; normalmente está vinculado al tipo de apego en la infancia: un hogar seguro genera confianza, y uno inseguro desconfianza.

También experiencias vividas en la edad adulta pueden influir en nuestro nivel de confianza (frustraciones, engaños, coacciones, malos tratos, bullying), consta de dos fases:

woman running on pathway

Auto- Regulación: lo que hago yo solo para mantener estable mi estado de ánimo. Por ejemplo: hacer yoga u otro deporte individual, meditar, leer un libro, escribir en mi diario, realizar un pasatiempo que me satisfaga, etc.

romantic couple embracing on lush sunflower field

Co-regulación: es la capacidad que tengo para relacionarme con los iguales e implica el intercambio de conocimientos y de afectos. Es saber <dar y recibir>, es lo que hago con ayuda de otros, es la cooperación que doy y que recibo. Por ejemplo: salir con amigos, pedir consuelo o consejo, buscar contacto físico de los seres queridos, hacer deporte grupal, solucionar conflictos de interés común, etc.

Hay personas buenas autorregulándose, pero no corregulándose.

Osea, hay personas capaces de autogestionar sus emociones, de tomar decisiones, que se sienten seguras y tienen confianza en sí mismas, pero que le cuesta relacionarse con otras personas, co-regularse.

Hay otras, buenas corregulándose más no, autorregulándose.

¿Cuál es la dinámica de este tipo de parejas ante un conflicto?
El <auto> se aísla para gestionar, y el <co> va detrás él, porque lo necesita para que solucione.

Por ejemplo;

Mateo y Marina, son una pareja que se les presenta un conflicto en el hogar:

Él, tiene buena capacidad para autorregularse, pero le dificulta corregularse. Por otra parte está su esposa, quien tiene dificultad para autorregularse pero facilidad para corregularse.

La heladera que recientemente habían comprado, dejó de enfriar y como no la compraron de primera mano, no contaban con la garantía y tampoco con más dinero para sustituirla de inmediato.

Obviamente, se genera un conflicto y Mateo se centra en calmarse y buscar una solución, en cambio Marina, se queda a la expectativa, en espera de la solución que conseguirá su esposo.

En este caso, ellos se co-desregulan, no son capaces de solventar los conflictos a través de la interrelación, entonces los van apartando, sin superarlo.

La corregulación o la codesregulación es lo que determina si una pareja funciona o no, sería la primera variable.

Las parejas crecen cuando son capaces de solucionar los conflictos que se les presentan. El conflicto no es el problema en sí, sino la incapacidad para solucionarlo como pareja.

Arun Mansukhani

Seguridad Relacional:

La segunda variable, que determina si una pareja funciona o no, es la seguridad relacional. Es la seguridad o la confianza que se percibimos cuando estamos solos o estando en compañía de otro; y además la capacidad para manejar los conflictos en las relaciones.

Es la capacidad que tenemos para Auto y Co– regulación.

Hay personas que ante la soledad se sienten inseguros: no confían en sí mismos y sus capacidades, y esto les lleva a la “necesidad” de compañía para sentirse seguros.

Por otro lado hay personas que no se sienten seguras en sus relaciones con los demás, desconfían, por ello tienden a aislarse o a intentar controlar las relaciones para sentirse más seguros.

Sana Dependencia

 Existen tres ingredientes esenciales que nos condicionan para lograr una sana dependencia dentro de la relación:

Intimidad:

Es la capacidad que se tiene para soler estar en calma. De confíar tanto en sí mismos como en los demás.

Escuchar, respetar, ser empático, y saber expresar las emociones y resolver conflictos. Ser cooperativos, saber ayudar a los demás y también ser capaz de pedir ayuda y aceptarla cuando se necesita.

Cuando una persona es capaz de co-regularse tendrá capacidad de tener intimidad.

Autonomía:

Es cuando una persona tiene la capacidad de auto-regularse, sentirse segura estando sola y confía en sí misma. Cuando una persona puede contar con los demás para sentirse bien, pero que sabe que puede sentirse bien por sí misma y que puede hacer las cosas por su cuenta. Esta persona es capaz de sentirse autónoma.

Un buen equilibrio entre estas dos variables: la autonomía y la intimidad, es esencial para mantener una relación sana de interdependencia (horizontal)

Arun Mansukhani

Sin embargo, existe una tercera variable, tan importante como las anteriores que es:

Aceptar la co-desregulación:

Es saber qué hacer cuando me descentro, estar consciente que la autorregulación no es una condición permanente. Básicamente aceptar que, en ciertas ocasiones, es normal <perder el equilibrio>.

Asumir que a veces tengo dificultad para auto y co-regularme, siendo consciente de qué es correcto hacer y qué no. Saber qué es malo y que no. Qué es lícito y que no.

Aprender a gestionar las emociones, porque está bien molestarme, sentirme triste, pero qué hago cuando eso sucede.

Tengo el derecho de asumir que, en un momento determinado, puedo perder la calma y enfadarme, pero no por ello, voy a aventarle a la otra persona lo que tengo en la mano, y excusarme con que <perdí el control>.

Insana Dependencia

Hay adultos que carecen de autonomía e intimidad, entonces mantienen la Dependencia Vertical, lo cual conlleva a tener relaciones insanas, la mal llamadas tóxicas.

Esto conlleva a la generación de diversos patrones conductuales y emocionales, que se han estudiado dentro del contexto de relaciones disfuncionales.

Hay que decir que estas clasificaciones no son rígidas ni fijas, una misma persona puede cambiar a lo largo del tiempo o en diferentes relaciones.

Los patrones de relaciones disfuncionales son lamentablemente muy habituales, podemos distinguir tres estilos de Dependientes Emocionales verticales:

Dependiente Sumiso:

Es al que identificamos más con el término “dependencia emocional”. Unas veces adoptan el papel de indefensión y necesitan a alguien que las cuide y haga todo por ellas, y otras veces, hacen el papel de cuidador y salvador del otro.

En cualquiera de los dos casos hay un problema base de baja autoestima y desconfianza. Da igual si buscan a quien cuidar o necesitan ser cuidadas. Son personas que mantienen una dependencia vertical.

Los dependientes sumisos, tienen baja autoestima, lo que hace que no se valoren ni confíen en sí mismos y por ello sienten que no son merecedores del amor de otros.

Para evitar ser abandonados:

  • suelen ser complacientes,
  • se esfuerzan por evitar el conflicto y por caer bien,
  • les puede costar decir que no,
  • se sienten muy mal ante las críticas,
  • tienen dificultad para pedir y recibir, sólo se centran en dar,

De hecho, muchas veces ponen sus necesidades por debajo de las necesidades de los demás.

Son personas que tienen alto riesgo de involucrarse en relaciones abusivas, y poca probabilidad de que las terminen, les cuesta muchísimo poner fin a ésas situaciones. Son capaces de tolerar y perdonar comportamientos abusivos, maltratos, ofensas, infidelidades y humillaciones.

Contra-dependiente o Evitativo:

Son exactamente lo contrario, personas desapegadas emocionalmente, tienden a aislarse de los demás, tanto física como emocionalmente. Inclusive, también se distancian de sus propias emociones y les cuesta reconocerlas.

Suelen desconfiar de los demás o infravalorarlos, aunque en ocasiones también idealizan las relaciones. Su miedo es ser controlados, invadidos, o perder su libertad. Su forma de regulación es, exclusivamente, la auto-regulación. Esto les lleva a parecer ariscos y completamente independientes, pero en realidad sí necesitan a los demás.

Mantienen relaciones con un bajo grado de implicación e intimidad. Sin embargo, al inicio de una relación, mientras dura la fase de enamoramiento se pueden mostrar implicados, incluso excesivamente, para después cambiar y mostrarse cada vez más evitativos y emocionalmente distantes.

Suelen vivir las relaciones como una responsabilidad y una carga, les agobian los requerimientos o búsqueda de intimidad de los demás y desean que se les “deje tranquilos”, puede costarles disfrutar del contacto interpersonal.

Dependiente Dominante:

Como el nombre indica, suelen mostrarse autoritarios en sus relaciones.

La emoción predominante es el miedo, ante el cual reaccionan con comportamientos de control e Ira. Su miedo es ser dominados, rechazados u odiados. Suelen ser egocéntricos, egoístas y pueden llegar a ser rígidos y tercos en su pensamiento.

Tienden a querer dominar a la otra persona para sentirse seguros, desean controlarlo todo, pueden ser celosos. En su afán de dominio pueden llegar a maltratadores emocionales o físicos, y realmente un peligro para sus parejas y la sociedad.

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Algunos son del tipo pasivo-agresivo, que muestran su necesidad de dominio sin usar la fuerza física, pero sí el chantaje y la manipulación emocional.

Los dependientes dominantes pueden parecer personas independientes, pero en el fondo necesitan una relación de dominio para sentirse seguros.

No podemos vivir sin afecto, nadie puede, pero sí podemos vivir sin esclavizarnos.

Walter Riso

En los tres patrones de dependencia mencionados hay sufrimiento. En mayor o menor grado, lamentablemente estos patrones suelen ser habituales.

Fomentar relaciones sanas

Como todo en esta vida, esto tampoco es permanente, con un poco de trabajo y buena disposición podemos co-crear relaciones sanas. Podemos:

Fortalecer nuestra Autonomía:

Trabajar nuestra capacidad de autorregulación, saber reconocer nuestras emociones,  poner en marcha acciones para regularlas, y sentirnos seguros estando solos con nosotros mismos, tener autoconfianza. Aprender a vivir en el presente y a relajarnos.

Trabajar nuestro autoconocimiento y nuestra autoestima.

Alimentar nuestra capacidad de Intimidad:

Implica saber corregularme, contar con los demás, saber comunicarme, compartir mis emociones,  y saber escuchar, consolar, ser empático.

También implica sentirme confiado y tranquilo en las relaciones interpersonales, en lugar de vivirlas con miedo, ansiedad o como amenaza, confiar en los demás, sentirse bien estando solo y estando acompañado.

Trabajar nuestra asertividad y nuestra inteligencia emocional.

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¿Conocías este punto de vista sobre dependencia emocional?

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Me gustaría que me dejaras tu opinión, sería constructivo.

Gracias por haber leído.

Fuentes y créditos:

1.- Arun Mansukhani, la información básica resumida en este escrito, obedece al resultado de varios textos y charlas sobre Dependencia Emocional, del mencionado Psicólogo Clínico (PsyD). Sexólogo. Consultor EMDR. Subdirector Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, Málaga.

2.- Borja Vilaseca, Comunicador, Emprendedor y Creador de Sistemas Pedagógicos, el cual sigo asiduamente, con el que me inicié, entre otras cosas, en el aprendizaje del Eneagrama/Eneatipos.

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